lunes, 21 de diciembre de 2009

La vie en...Môme

La farola del número 72 de la rue de Belleville quedó convertida inesperadamente en incondicional testigo del solitario nacimiento de la artista. Este hecho no fue más que el preludio de la sombría vida que el futuro le había deparado.

El caprichoso y antojadizo destino la eligió para albergar un maravilloso e inigualable don, no obstante, esa virtud alcanzó un elevado precio que se vería obligada a pagar: cuanto más éxito profesional lograba, en más desventura personal se embarcaba…

Una infancia marcada por el abandono y la infelicidad…una juventud apática y desamparada… una madurez excéntrica y sentimentalmente inestable cortejada por un séquito de fama…escenarios… aplausos… popularidad…gloria… rodeada de multitud gente y sin embargo, siempre tan moralmente desierta… Alcohólicamente agotada, una oscura mañana de otoño, dejó sólo ir su cuerpo, porque su alma y espíritu lograrían restar en el inalterable recuerdo hasta nuestros días.

Impronta imborrable…icono parisino…nació Edith, nació la armonía musical en Francia…








Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passéAvec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd'hui
Ça commence avec toi...

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