domingo, 24 de marzo de 2013


Ahí. En la tercera letra del abecedario. En las primeras filas. Y en las últimas. En la espuma de un café de terraza. En los asientos de un vagón vacío. En el azúcar. En el caos. En el rastro de corazones amarillos que, inconsciente, dejas a tu paso. 
Tú, consonante, inspiras a mis perdidas vocales el camino de vuelta que nunca sigo. Tú, esculpida a golpe de palabra. Que ganas tengo de ojearte de nuevo.  

G.

1 comentario:

  1. Con palabras así, ¿Cómo no voy a tener yo ganas de volver a verte? Prometo regalarte un saquito de corazones amarillos. Reutilizables. Para que no se te gasten nunca.

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