viernes, 15 de junio de 2012


Dime, ¿Habrás sido tan solo fantasía,  fruto del desvelo?  ¿Un dulce testigo de la inopia que me absorbe? ¿O tal vez una astuta visión erigida por mi insomne percepción?
Vestigios de una inquietud de madrugada resuenan entrecortados entre los pedazos de mi fugaz partida. Y ahí puedo tocarte. Y abrazar tus temores. Y morder tus ambiciones. Pareces tan real. Tan visible.
Me desconcierta, no obstante que, tras el eclipse, te evapores sin avisar siquiera. Te disipes, carente de explicación, en forma de vago recuerdo que, como los otros tantos acaban acumulados en la incertidumbre de lo acontecido. Rastreo con avidez la impaciencia de confirmar cualquier evidencia palpable. 
¿Es real? Dime.
Házmelo saber, porque si es así, ahí tienes. Mi reino por un mundo de efímeros reencuentros. En bucle.

G.

1 comentario:

  1. Tal y como tú describes las cosas, creo que todo puede valer la pena.

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